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Domingo, 28 de mayo de 2017

Abstención por abstención

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Es muy probable que el "nuevo" PSOE, con Pedro Sánchez como líder indiscutido, se abstenga en la moción de censura planteada por Podemos.

Sería una forma de "lavar la cara" a unas siglas que considera manchadas por la abstención a Rajoy. No se puede basar una campaña de primarias en el "no es no", redefinirse como la izquierda y votar no contra Podemos.

 

Es la primera trampa que Pablo Iglesias le tiende a Sánchez y no será la última. De ahí el malestar con sus socios de Compromís que instaban a retrasar la moción hasta la celebración del congreso socialista. La formación morada quiere que el PSOE se retrate, aún cuando no se han cerrado las heridas y no han definido su proyecto político.

 

Para Iglesias, la moción de censura y su resultado, es una táctica más de apropiación de la oferta de una izquierda alternativa de gobierno. Cuando la corrupción se come a dentelladas el discurso de la recuperación económica del PP, cuando los escándalos, no sólo de usurpación de los caudales públicos sino de manipulación de la Justicia a beneficio de parte, bajan las expectativas de voto de Rajoy, es el momento de escenificar quien manda en la izquierda.

 

Va a ser una moción fallida, sin consecuencias. Pero es lo de menos para la estrategia de política espectáculo que tanto gusta a Iglesias, ya que con ella va a escenificar la figura de líder alternativo, aunque Rajoy ni siquiera le responda desde la tribuna. Queda claro, además, que no tenía demasiado interés en contar con la aprobación del PSOE, al que no han dado tiempo ni de respirar. Se trata de ocupar espacio en los medios y de obligar a Sánchez a retratarse: o estás conmigo o estás con los malos. Obligarles a devolver con la abstención lo que fue su no rotundo a la investidura fallida del entonces líder socialista.

 

De este relato surge la imperiosa necesidad de que el vencedor de las primarias no pierda mucho tiempo pensando qué va a hacer con los enemigos derrotados en las urnas, no se pierda en descabezar agrupaciones regionales, o hacer de la purga su principal ocupación. Una semana después de su aplastante victoria, la rendición es un hecho y hasta Antonio Hernando ha aceptado seguir en la dirección del grupo del Congreso para ayudar a su sucesor.

 

Urge un relato serio y creíble con la alternativa política que representa el "nuevo PSOE", con una oferta programática de medidas económicas diferentes a las de la derecha, donde se tienda la mano a los perdedores de la crisis. Sin demagógicas ni populismos. Sin aumentar el techo de gasto y descontrolar unas cuentas vigiladas de cerca por Bruselas.

 

Sánchez tiene que contar, no sólo a los militantes, qué idea del Estado tiene en la cabeza. En qué consiste la plurinacionalidad. Si es solo un concepto cultural/sentimental o se refiere a ir más allá del Estado Federal. Porque han dicho demasiadas cosas y sus contrarias.

 

De no hacer una propuesta creíble, con futuro, para la España de los próximos veinte años, el PSOE puede quedar relegado a ser el partido que se abstiene. Triste papel.

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