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Martes, 16 de mayo de 2017
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Novedades en el tratamiento del Alzheimer

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La ciencia sigue avanzando hacia la cura de la enfermedad del Alzheimer, acercándonos cada día más al esperado momento.

[Img #59762]Los expertos están desarrollando nuevas tecnologías que serán capaces de poder mejorar la vida de los pacientes aquejados con la enfermedad en los próximos años.

 

Uno de los avances más significativos que se está perfeccionando es el estudio de una serie de síntomas que aparecen antes de que se produzca la enfermedad, más variados que simplemente la rigidez o los temblores.

 

El cerebro es capaz de cambiar por las circunstancias del entorno

 

En el año 2000 se llevó a cabo un estudio, considerado precursor del desarrollo de muchos sistemas de detección actuales, en el que se llegó a la conclusión de que los taxistas de Londres tenían una parte del cerebro mucho más desarrollada que otras personas que tuvieran una profesión diferente. Según el estudio, esta zona era el hipocampo derecho, relacionándose con el tiempo que el taxista estaba trabajando, así como con su labor.

 

Y es que un taxista debe de trabajar bajo presión y orientarse al mismo tiempo, por lo que parece que su cerebro era capaz de poder adaptarse a la nueva situación, lo que, a su vez, incrementaba su rendimiento.

 

Cómo ya hemos comentado, a través de este estudio se sacaron algunas conclusiones, pero se pudo confiar algo que ya se especulaba; el cerebro es un órgano que puede adaptarse a las diferentes condiciones del medio, en base a ciertos factores. Algunos de estos factores no pueden cambiarse (como puede ser la genética o la edad), pero existen otros que sí que admiten una determinada variación.

 

Otros estudios han podido concluir que aquellas personas que han tenido una buena vida, con un amplio nivel cultural, buena formación, sin muchas complicaciones, tienen un cerebro que tiene una mayor resistencia a ciertas lesiones. Con esto queremos decir que ciertas experiencias positivas prepararán a nuestro cerebro para cuando las cosas no son tan buenas.

 

Esto sirve para explicar a los expertos porque hay cerebros que pueden enfrentarse mejor o peor a la enfermedad (es decir, porque tardan más tiempo en desarrollar los síntomas).

 

Según los estudios, los ejercicios de estimulación cognitiva serán clave a la hora de mejorar ciertos síntomas, incluso actuando como técnicas de prevención temprana.

 

Un estudio que incentiva el optimismo del paciente

 

Gracias a estos estudios, tanto los pacientes como los cuidadores son mucho más optimistas ante la enfermedad. Aquellos puntos de vista pesimistas (en los que se podía llegar a pensar que los tratamientos eran absurdos, que no podían frenar lo inevitable), están cambiando por completo. Aunque es verdad que de momento no existe ningún tratamiento que consiga detener la enfermedad por completo, sí que hay terapias que están funcionando muy bien a la hora de frenarla y de combatir ciertos síntomas. Los ejercicios de electroestimulación cognitiva suponen unos de los procedimientos más útiles del momento.

 

Todavía es pronto para hablar de resultados pero es posible que estos estudios cambien por completo la forma de ver la enfermedad y de tratarla.

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