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Redacción
Sábado, 13 de mayo de 2017
El presidente LE pidió "lealtad" en una cena privada TRAS llegar a la Casa Blanca

Trump llama "fanfarrón" al ya exdirector del FBI

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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha llamado "fanfarrón" al exdirector del FBI, James Comey, y ha ofrecido una nueva versión sobre las causas y el porqué de su fulminante destitución.

[Img #59639]El magnate vuelve a contradecir a su propio portavoz, Sean Spicer, y a su propia explicación. Ha afirmado que "ya estaba preparado desde hacía tiempo" para despedir a Comey, incluso antes de las sugerencias del fiscal general Jeff Sessions y de los funcionarios del Departamento de Justicia.

 

La razón que Trump ofrece el jueves es que el FBI estaba "hecho un lío" sobre todo después de la crisis abierta por el manejo de los correos de Clinton y añadía que la Oficina "aún no se había recuperado". Esta es la última de una serie de declaraciones vertidas en 48 horas y que se iniciaron cuando Comey fue apartado del organismo desatando la tormenta política en Washington cuando la decisión del magnate era cuestionada desde las filas demócratas y republicanas.

 

El presidente ha destacado ahora que el despido no se ha basado únicamente en los consejos de los principales líderes del Departamento de Justicia. La versión inicial centraba el cese en el manejo irregular que había hecho Comey sobre el uso de una cuenta privada para asuntos de Estado por parte de Hillary Clinton. Tan sólo un día más tarde esta versión se desmorona por las declaraciones del propio mandatario.

 

"Yo iba a echar a Comey sin tener en cuenta la recomendación" ha dicho Trump el jueves, al tiempo que ha hecho referencia por primera vez a la investigación que el FBI efectuaba sobre las conexiones de su equipo con la injerencia de Rusia en las elecciones que le auparon a la Casa Blanca.

 

En este sentido, el mandatario ha querido destacar que preguntó en tres ocasiones a Comey si estaba siendo investigado y que la respuesta fue siempre negativa. Es la manera que tiene el presidente de esquivar las acusaciones que consideran que ha destituido a Comey para retrasar u obstaculizar una investigación federal, algo ilegal y que ya hace 44 años le costó la presidencia a Richard Nixon por una actuación similar en el escándalo del 'Watergate'.

 

Las motivaciones del presidente para tomar esta decisión que ha levantado la polémica y la tormenta política en Washington se van deshaciendo. Primero porque ellos mismos ofrecen argumentos diferentes e incluso contradictorios y segundo porque facilitan explicaciones que se desmienten a las pocas horas.

 

De hecho, desde la Casa Blanca habían justificado también el despido porque supuestamente Comey había perdido el apoyo de los empleados del FBI. Sin embargo, 24 horas más tarde, el director interino del departamento, Andrew G. McCabe, defendía en el Senado a su antecesor y aseguraba que tenía un amplio apoyo dentro del FBI "y todavía lo tiene en la actualidad".

 

LA CENA

 

Además, Trump afirmaba el jueves que nunca había presionado al entonces director del FBI, aunque el diario estadounidense 'The New York Times' hace hincapié en una cena privada que tuvo lugar en la Casa Blanca siete días después de que Trump jurara su cargo. Según cuentan los medios, el presidente le pidió entonces "lealtad" a Comey y éste le esquivó, aunque le prometió que siempre sería honesto con él.

 

El director del FBI habría explicado los detalles de su cena con Trump a condición de que no trascendiera nada mientras estuviera al frente de la Oficina de Investigación Federal. Ahora, al haber sido despedido, sus interlocutores se han sentido libres para hablar de ello a condición de conservar el anonimato.

 

Según explica el diario estadounidense, la respuesta no convenció al presidente que a lo largo de su carrera ha hecho de la lealtad a su figura una prioridad despidiendo a empleados que no consideraba suficientemente fiables.

 

Aunque el presidente tiene la potestad de cesar y nombrar al director del FBI, desde la década de 1970 se aprobó una ley otorgando plazos de 10 años a los directores de la Oficina precisamente para darles independencia respecto de la Presidencia. Comey llevaba cuatro años en el cargo.

 

La versión de la Administración Trump respecto a esta cena es muy diferente. Afirman que Comey pidió permanecer como jefe del FBI y que el presidente le dijo que lo iba a considerar. Además, según el propio mandatario, el director de la Oficina le había confirmado en este encuentro que no estaba siendo investigado cuando Trump le preguntó al respecto. Pregunta cuestionada como "altamente inusual" por expertos legales.

 

Por su parte, el presidente no ha querido confirmar si le exigió lealtad a Comey pero desde la Casa Blanca han resaltado que lo que Trump quería es a alguien "leal al sistema de justicia".

 

En la jornada del jueves, además de ofrecer la penúltima versión sobre el despido de Comey, el presidente ha anunciado una comisión para investigar el fraude electoral, después de denunciar --sin aportar pruebas--irregularidades masivas en las elecciones que precisamente le llevaron a la Casa Blanca.

 

El mandatario ha firmado una orden ejecutiva con la que crea la Comisión de Asesoría Presidencial sobre la Integridad Electoral, que estará encabezada por el vicepresidente, Mike Pence, según la portavoz de la Casa Blanca, Sarah Huckabee Sanders.

 

La comisión, de la que formarán parte los dos grandes partidos, "revisará políticas y prácticas que acentúan o mitigan la confianza del pueblo estadounidense en la integridad de las elecciones federales". La portavoz presidencial ha explicado que Trump conocerá así "las vulnerabilidades del sistema".

 

La investigación, que deberá estar concluida este mismo año, ha suscitado las dudas de organizaciones como la Unión Americana de Libertades Civiles. "Firmar un pedazo de papel no hará que las declaraciones falsas de Trump sobre el fraude electoral sean ciertas", ha dicho el responsable de temas electorales de esta organización, Dale Ho.

 

Esta Comisión investigará una de las obsesiones de Trump. El mandatario no ha aceptado que ganó la Presidencia pero perdió el voto popular por casi tres millones de votos. Siempre ha cuestionado la legalidad de muchas de esas papeletas pese a que nadie ha podido aportar pruebas sobre las sospechas que parece que solo sostiene él.

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