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Sábado, 15 de abril de 2017

Aguiluchos y Republikanuchos

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Cuando han pasado más de 75 años desde el fin de la guerra civil en España hay colectivos que aún quieren revivir viejos antagonismos enfrentando a los españoles.

[Img #58700]Habiendo creído que era suficiente con superar, ya casi del todo, el problema de que los últimos restos franquistas sacasen alguna que otra bandera de los aguiluchos a las calles, y habiendo crecido muchos de nosotros con la fraternización de la Transición -a la que se sumó incondicionalmente incluso el Partido Comunista de Carrillo-, son ahora algunas generaciones de jóvenes, desconocedoras de la historia, y sobre todo ajenas a lo que sucedió, si no es por la tergiversación de las ideas que están recibiendo con aparentes aires de revancha, las que están sacando a pasear las banderas Republikanas, trasteos tan antiguos como los trapos del aguilucho, si así queremos llamar a símbolos del pasado que sólo rememoran divisiones y fracasos.  

 

La II República apenas duró unos años y embarrancó, se estrelló contra una realidad que además desembocó en una trágica guerra civil cuyas heridas ciertamente se prolongaron durante la dictadura; y España, una vez muerto el dictador Francisco Franco, se dirigió a un proceso democrático que es considerado ejemplo de evolución y pacificación en el mundo; los partidos políticos españoles presentes en la construcción de un nuevo país libre y democrático quisieron cerrar las heridas y se conjuraron en la Constitución de 1978 para aprobar un nuevo marco de convivencia que ha llevado a España a una etapa de progreso, pese a las últimas crisis económicas, pero con avances envidiables si comparamos la situación con la existente en 1975 por poner una fecha; los que han nacido en los años de la democracia no saben realmente cómo eran las carreteras, la sanidad, las casas, la austeridad con la que se veían obligadas a vivir las familias en los años sesenta y setenta. 

 

Enarbolando móviles de alta generación y haciendo uso de todas las libertades que da la democracia, los nuevos anticapitalistas y neocomunistas están ahora en una campaña que parece una antigualla de ideología política. Uno escucha sus discursos y los ve fuera de lugar en el tiempo. Izan banderas preconstitucionales como la de la II República, superada por la Monarquía parlamentaria aprobada en referéndum por casi el 90 por ciento de los españoles. Los republikanos nuevos son viejos, son el pasado, como lo son los aguiluchos. Y la convivencia no mejora retrayendo símbolos obsoletos que España ya había superado con la Transición en el siglo XX gracias a partidos como el PSOE, el PCE, la UCD y otros. Resulta inaudito que ayuntamientos des-gobernados por políticos revanchistas se dediquen ahora a saltarse la ley sustituyendo la bandera democrática de hoy de España por banderas, esteladas o símbolos rojos y/o azules, morados o anti-todo, intentando imponer ideologías artificiosas y maniqueas. Eso es el pasado y muchos queremos mirar al futuro, un futuro que traspasa los Pirineos, en la Unión Europea, no entendiendo eso de las dos Españas que ya lamentó Machado.

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