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Domingo, 19 de marzo de 2017

Entre todos la mataron...

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La Comisión Europea advierte de la necesidad de que España apruebe la reforma del sector de la estiba, poniéndolo en línea con la legislación europea, tras el rechazo del Pleno del Congreso de los Diputados del real decreto ley del Gobierno.

Nos insta pues a dar cumplimiento a una sentencia del Tribunal de Justicia Europeo, dictada en diciembre de 2014. O sea, un serio problema que el Partido Popular ha ido dejando de la mano y que hoy, después de más de dos años sin solucionarse, ha llegado a convertirse en el mayor fiasco sufrido por su Gobierno. Esta es una historia en la que resulta muy difícil salvar a ninguno de sus protagonistas; ni a los estibadores y sus sindicatos, fundamentalmente la Coordinadora Estatal de Trabajadores del Mar, ni a los partidos políticos.

 

Resulta muy difícil entender a un PP al que, disfrutando de mayoría absoluta, le habría permitido cumplir fácilmente con la sentencia del TJE. Solo la incomodidad de afrontar un conflicto con este poderoso sector y la obstinada y recalcitrante tendencia de su presidente, Mariano Rajoy a la indolencia, puede hacernos comprender su dejación durante tanto tiempo.

 

Resulta muy difícil también entender a Ciudadanos, claro asociado del Gobierno, que cambió su voto positivo por una, claramente desleal abstención. Algo que solo se comprende por la necesidad de este partido de adquirir una identidad y un protagonismo que estaba perdiendo día tras día.

 

Y resulta complicadísimo entender a unos partidos de izquierdas, tanto el PSOE como Podemos, como ERC, poniéndose a favor de unos trabajadores privilegiados y unos sindicatos que muy poco tienen que ver con los de clase con los que estos partidos han confraternizado siempre.

 

Al PSOE solo puede justificarle la situación precaria en la que se encuentran en vísperas de unas, muy inquietantes, elecciones primarias. Y lo inconveniente para Susana Díaz de un conflicto con el sector en Algeciras.

 

¿De Podemos, que se puede decir? Una postura distinta a la que han tomado sería imposible ante su estrategia de total negación al PP. No hacerlo podría ser considerado como una actitud parecida a la de la abstención socialista y..., al enemigo ni agua.

 

Porque, resulta bastante evidente que los estibadores defienden unos intereses monopolísticos que poco tiene que ver con los de la inmensa mayoría de sectores de nuestro mundo laboral. Un sector en el que, entre otras cosas, se rechaza o minimiza la participación de las mujeres.

 

Así las cosas, el conflicto, que sin duda tardará algún tiempo en resolverse, es un claro ejemplo de una conjunción de intereses, todos ellos ajenos al del interés general, que resucita el viejo dicho: "Entre todos la mataron y ella sola se murió".

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