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Redacción
Miércoles, 15 de marzo de 2017
Una victoria del eurófobo Wilders provocaría un terremoto político

Holanda mide en las urnas el sentimiento contra las instituciones

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Los holandeses empezaron a depositar sus votos el miércoles en unas elecciones vistas como una prueba para los sentimientos antiinmigración y nacionalistas, magnificados en los últimos días por una disputa con Turquía, además de como una de los tres comicios que medirán la fuerza de los lazos que mantienen unida a la Unión Europea.

[Img #57598]El VVD, partido de centroderecha del primer ministro Mark Rutte, se disputa el liderazgo en el Parlamento con el PVV (Partido de la Libertad) del agitador islamófobo y eurófobo Geert Wilders.

 

Alrededor de 13 millones de votantes están llamados a depositar su voto en las urnas en todo el país, las cuales cerrarás a las 09:00 pm.

 

"Votaré por Wilders. Espero que pueda lograr un cambio que mejore Holanda", dijo Wendy de Graaf mientras dejaba a sus hijos en un colegio de La Haya. "No estoy de acuerdo con todo lo que dice (...) pero creo que la inmigración es un problema".

 

Wilders, que ha prometido "desislamizar" Holanda, prácticamente no tiene posibilidades para formar gobierno, dado que todos los principales partidos ha descartado trabajar con él, pero una victoria del PVV podría provocar un terremoto político en todo el continente.

 

Los comicios holandeses son los primeros de los tres que se celebrarán este año y que son considerados como un examen al sentimiento contra las instituciones en la Unión Europea y a las probabilidades de supervivencia del bloque comunitario tras la victoria del euroescéptico Donald Trump en Estados Unidos y la decisión británica de abandonar la UE en un referéndum celebrado en 2016.

 

Francia elegirá en primavera a su próximo presidente en unas elecciones en las que la candidata de extrema derecha Marine Le Pen probablemente alcance la segunda vuelta en mayo. Mientras tanto, el partido derechista y euroescéptico Alternativa para Alemania, que ha criticado duramente la política de puertas abiertas a los refugiados de la canciller Angela Merkel, probablemente logrará sus primeros escaños en la cámara baja del Parlamento alemán en los comicios de septiembre.

 

En Holanda, los sondeos de opinión dieron una ventaja de tres puntos porcentuales para el partido de Rutte respecto al de Wilders, pero no tuvieron en cuenta por completo la ruptura de relaciones diplomáticas con Ankara después de que los holandeses prohibieran a ministros turcos participar en mítines con los que pretendían dirigirse a los turcos residentes en el extranjero.

 

El presidente turco, Tayyip Erdogan, acusó a los holandeses de actuar como nazis.

 

Los primeros indicios apuntaban a que la disputa podría haber impulsado a ambos candidatos.

 

SIN GANADOR CLARO, SEMANAS DE NEGOCIACIONES

 

Al contrario que en las elecciones presidenciales estadounidenses o francesas, en Holanda no habrá un ganador indiscutible, pues hasta 15 partidos tienen posibilidades realistas de lograr escaños en el Parlamento y previsiblemente ninguno superará el 20 por ciento de los apoyos.

 

El último gobierno de Rutte fue una coalición de dos partidos junto con el Partido del Trabajo, pero ahora podrían hacer falta incluso cuatro partidos para asegurar una mayoría en la cámara. Sería la primera alianza de varios partidos desde la década de los setenta. Dos de las tres alianzas formadas entonces se disolvieron en el plazo de 12 meses.

 

Analistas de riesgo político del Eurasia Group dijeron que la formación de gobierno probablemente requeriría mucho tiempo y podría resultar en una coalición débil que determinaría la política de la UE en un momento crítico para el bloque.

 

Rutte, que espera que la recuperación económica holandesa cimiente su victoria, ha insistido en que no aceptará al PVV como socio de coalición ni confiará en Wilders para apoyar un gobierno en minoría, tal y como ocurrió entre 2010 y 2012.

 

El primer ministro acusó a Wilders de traición por retirar su apoyo y crear una crisis política en un momento de profundos problemas económicos.

 

"No trabajaré con un partido así, señor Wilders, ni dentro del Gobierno ni con su apoyo externo. No, nunca, no", dijo Rutte a Wilders en el único debate televisado entre ambos, que vieron el lunes 2,28 millones de espectadores, un récord respecto a cualquier otro comicio celebrado.

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