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Jueves, 9 de marzo de 2017
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El adolescente de hoy en día "está de moda" y "va a la moda"

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El adolescente de hoy en día nada tiene que ver con el adolescente de años atrás. El adolescente de hoy “está de moda” y “va a la moda”.

[Img #57375]Van a la moda en todo aquello que los mercados le tienen preparado. Van a la moda en prendas de vestir, diseñadas todas ellas exclusivamente para ellos y para su propio estilo; pantalones caídos para los “más dejaos”, pantalones pitillo para los más alternativos, pantalones chinos color vino para los más clásicos, y así innumerables prendas con las que también cada adolescente va construyendo su propia identidad y se va encontrando consigo mismo.

 

Los mercados han encontrado potenciales compradores que hasta a día de hoy todavía no habían sido descubiertos.  El adolescente de hoy es un comprador compulsivo de ropa, complementos, aparatos electrónicos que  por supuesto necesitan renovarse continuamente, y de recursos de Internet que antes se reservaban únicamente a los adultos. Podemos decir que el adolescente de hoy sigue una filosofía de estar a la última en todo.

 

Son “nativos digitales”. Han nacido y vivido con Internet, móviles y videojuegos, sacando el máximo partido a todos éstos. Sus relaciones sociales están mediadas por la tecnología. Utilizan internet como medio de origen y vía de comunicación con sus amigos virtuales, llegando a comunicarse más con estos últimos que con los amigos reales. Utilizan el móvil como agenda, siendo este el medio para organizar los planes, y casi como el medio exclusivo de interacción, sustituyendo el teléfono fijo y las conversaciones “cara a cara”.

 

Promiscuidad, nocturnidad, malas relaciones familiares, drogodependencia, desinterés por el estudio, conducta antisocial y alcoholismo. Estos son algunos de los adjetivos que muchos papás  asignan a hijos, y a los adolescentes actuales.

 

 Y con todo esto, ¿QUÉ HACEMOS CON NUESTRO HIJO?

 

Algunas claves para intentar que la adolescencia no acabe con la relación con nuestro hijo

 

  • Su habitación es su búnker. Respetad su espacio. En él se sienten protegidos y debemos, aunque nos cueste, aceptar y respetar la intimidad que les propicia ese espacio; por eso debemos permitirles, siempre que sea preciso y no trasgreda con las normas, permanecer en él y no invadirlos.

 

  •  Grupo de amigos sagrados. Aceptación de sus iguales. Para ellos, son personas significativas que tienen un papel importantísimo en sus vidas y con los que se sienten identificados. Por ello, aunque no terminemos de estar de acuerdo con esas compañías, debemos contenernos y no emitir ninguna crítica hacia ellos. Si cuando nos cuentan algo, les criticamos o prohibimos que vayan con ellos, lo único que conseguiremos es distanciarnos de nuestro hijo y aumentar la probabilidad de que no nos vuelva a contar sus cosas, (¡esas que tanto demandamos!).

 

  • Confidencial. Reforzad la confianza. Son pocas las veces que nuestros hijos se deciden a contarnos cosas íntimas, tanto de ellos, como de sus amigos, pero, cuando se deciden a hacerlo, CUIDADO! No podemos aprovechar para soltarles el sermón ni para regañarlos! Debemos reforzar el que nos lo hayan contado y utilizar otro momento para expresarles nuestra opinión sobre el tema anterior.

 

  •  Hoy sí, mañana no. Las normas deben ser sistemáticas (siempre las mismas) y ajustadas, tanto a la edad como a su grupo de iguales. La intermitencia en los límites  les generará mucha ambivalencia y les dificultará el proceso de aprendizaje.

 

  •  “Esto te queda fenomenal”. Evitar críticas: la adolescencia es un proceso en el que están en la búsqueda y construcción de su propia identidad y, con ello, van a ir probando estilos de ropa, peinados, formas de hablar... Los padres, ante ésto, tenemos que intentar no emitir críticas ni hacer comentarios negativos, ya que se lo tomarán como una ofensa enorme hacia su persona. Lo que podemos hacer para que se vayan acercando y aproximando más a nuestro estilo, es reforzar aquello que nos gusta y expresar lo bien que les queda ese pantalón, lo guapo que está cuando se peina de esa manera...pero todo con comentarios positivos para que así se repita y aumente esa conducta.

 

No podemos olvidarnos de lo que significa la adolescencia y la tarea del adolescente durante este periodo, una doble tarea de gran trascendencia en su vida: la autonomía respecto a su familia de origen y la construcción y la consolidación de su identidad personal; por eso, sed pacientes con ellos y dadles mucho afecto que, aunque sea a su forma y estilo, lo piden a gritos.

 

Autora: Patricia López Recio, equipo de psicólogos de Psicomaster

 

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