Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Ver nuestra Política de Privacidad y Cookies

Jueves, 12 de enero de 2017

Ganar tiempo

Guardar en Mis Noticias.

Nada es solo lo que parece. De la reunión entre Soraya Sáenz de Santamaría y Oriol Junqueras queda una apariencia de ocasión fallida visto que la vicepresidenta, evocando el imperativo constitucional, reiteró la imposibilidad de realizar el referéndum que reclaman los independentistas mientras que el vicepresidente de la "Generalitat" mantiene la exigencia de la consulta. Es lo que queda si nos dejamos guiar por las apariencias. Pero hay más.En primer lugar el valor político del encuentro. Que se realizó a petición de Junqueras.

Nada que ver con el barbecho -de doble dirección- que caracterizó los cuatro años de la anterior legislatura cuando el PP gozaba de mayoría en el Parlamento y Mariano Rajoy optó por dejar que los separatistas pasaran de las palabras a los hechos antes de acudir a los tribunales.

 

El Constitucional le dio la razón. No está lejano el día en el que Artur Mas y algunos de sus colaboradores serán juzgados por la celebración el 9N del 2014 de una consulta ilegal. Hay cambio de estrategia por parte del Gobierno (diálogo directo, mano tendida para hablar de financiación e inversiones), con el objetivo de trasladar a la opinión pública que la intransigencia está en la otra parte.

 

Encerrados como están los separatistas en el círculo de su proyecto rupturísta llevan tres años dejando a un lado los problemas de la gente: carencias de la sanidad, el paro, deterioro de las infraestructuras, etc. Y ese déficit ha sido diagnosticado por los nuevos partidos emergentes: primero Podemos y ahora los Comunes de Ada Colau. Junqueras se ha dado cuenta del nuevo escenario y quiere jugar sus propias cartas aprovechando la fase de deconstrucción en la que se encuentra la antigua Convergencia hoy sin cabeza (Puigdemont no quiere ser candidato) y sobre Artur Mas pende la sombra de la inhabilitación. Junqueras busca el "sorpasso" respecto de los convergentes. Quiere convertir a ERC en el primera partido de Cataluña. Todo indica que entre unas elecciones legales (que podría ganar) y un referéndum ilegal, optará por lo seguro. La apuesta es ganar tiempo. Por ambos bandos, también por parte del Gobierno de España. Al hombre sabio les son más útiles sus enemigos que al necio sus amigos. La cita es de Gracián.

Acceda para comentar como usuario Acceda para comentar como usuario
¡Deje su comentario!
Normas de Participación
Esta es la opinión de los lectores, no la nuestra.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
MadridPress • Términos de usoPolítica de PrivacidadMapa del sitio
© 2017 • Todos los derechos reservados
Powered by FolioePress