Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Ver nuestra Política de Privacidad y Cookies

Domingo, 8 de enero de 2017

Somos lo que defendemos

Guardar en Mis Noticias.

"La libertad de conciencia no está inscrita en la Constitución", reza una viñeta de la asociación de caricaturistas Cartooning for Peace.

"¿Eso quiere decir que tenemos que pensar todos igual?", se pregunta uno de los personajes. "Quiere decir que no hay que pensar nada en absoluto", sentencia el otro. La libertad de pensamiento es un derecho fundamental en cualquier sistema democrático, la piedra angular sobre la que se levanta el resto de derechos básicos del ser humano. Sin ella seríamos meros autómatas, siervos involuntarios de un régimen que no sólo nos encadenaría de manos, sino también de mente, la única que nos permite condenar la esclavitud y luchar por la libertad.

 

Por ello, el atentado contra la revista Charlie Hebdo sufrido hace dos años supuso un antes y un después en la guerra que el yihadismo ha declarado a Occidente. A diferencia del ataque contra las Torres Gemelas en 2001, la matanza del 11-M en Atocha o la masacre del 7-J en Londres, en esta ocasión el objetivo de los terroristas no era sembrar el terror indiscrimidamente, sino que tenía un destinatario concreto: un medio de comunicación. Fue una declaración de intenciones del yihadismo. Al atacar un símbolo de la libertad de expresión, esencia de la civilización democrática, quedaba claro cuál era su verdadero móvil: atentar contra nuestro modelo de vida.

 

Hasta la fecha, habíamos vivido con horror pero desde la distancia los asesinatos a sangre fría de periodistas por parte de Al Qaeda y el IS en sus dominios. Sabíamos que el islamismo radical era una amenaza, pero nunca creímos que tan real pese a los terribles episodios de intolerancia que, aunque aislados, ya afloraban en el corazón de Europa. Recordemos, por ejemplo, el espeluznante asesinato del cineasta Theo van Gogh, que consideraba el islamismo una amenaza directa hacia las sociedades democráticas: un tiro lo derribó, el asesino lo remató en el suelo con ocho más y, finalmente, lo degolló.

 

Encima de su cuerpo, el yihadista dejó una carta: "En nombre de Alá". Hoy recogemos en nuestras páginas un informe de Reporteros sin Fronteras en el que se denuncia la situación de censura que numerosos caricaturistas sufren tras el ataque a Charlie Hebdo. Algunos de ellos se han convertido en auténticas encarnaciones de la libertad de expresión al desafiar con sus trazos las presiones religiosas y políticas que padecen en sus países y que, en varias ocasiones, les han conducido a la cárcel o a la muerte.

 

"No vamos a renunciar a nuestro oficio, a nuestra pasión. Intentaremos que nuestras vidas no se vean dictadas por la violencia", exhortaba ayer Laurent Sourisseau, director de Charlie Hebdo. Son las palabras de un hombre que vio morir a sus compañeros en la trinchera de su redacción, pero que no se esconde ante el miedo, sino que sale para gritar que nunca vamos a renunciar a la libertad de expresión ni a ninguno de los derechos que nos define como una sociedad libre, desarrollada y civilizada. Porque es la defensa de nuestros valores lo que en realidad nos define. Ayer nos llenó de orgullo volver la vista a la plaza parisina de la República y ver cómo miles de personas salieron a la calle sin miedo e iluminaron con sus velas el camino de la libertad al tiempo que honraban los ataques que sufrió París en enero de 2015. Porque, parafraseando a Benjamin Franklin, es la defensa de la libertad lo que hace al ser humano indomable y a las naciones, invencibles.

Acceda para comentar como usuario Acceda para comentar como usuario
¡Deje su comentario!
Normas de Participación
Esta es la opinión de los lectores, no la nuestra.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
MadridPress • Términos de usoPolítica de PrivacidadMapa del sitio
© 2017 • Todos los derechos reservados
Powered by FolioePress