Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Ver nuestra Política de Privacidad y Cookies

Sábado, 7 de enero de 2017

La seguridad y la defensa nacional merecen un gran pacto de Estado

Guardar en Mis Noticias.

En su discurso con motivo de la Pascual Militar ante los máximos responsables de los ejércitos y de la seguridad del Estado, el Rey Felipe VI ha instado al Gobierno a "no escatimar esfuerzos" en la lucha contra el terrorismo yihadista, "una amenaza global común", ha recalcado.

Tanto el monarca como la ministra de Defensa, María Dolores de Cospedal, coincidieron en que el desafío islamista es el principal reto al que se enfrenta la comunidad internacional, ya que no sólo pone en peligro la seguridad y la vida de los ciudadanos, sino que pretende con su acción destruir nuestras sociedades democráticas, erigidas sobre el respeto a los valores de libertad y tolerancia. Por desgracia, no se trata sólo de una declaración institucional. Según los datos del Instituto de Estudios de Seguridad Nacional de Tel Aviv que publicamos hoy, el año que acaba de terminar ha sido el más letal de la historia en lo que respecta a atentados suicidas, que han provocado un total de 5.650 víctimas en todo el mundo. El 70% de esas acciones han venido de la mano del Estado Islámico (IS), la organización terrorista que representa hoy la mayor amenaza para la paz mundial.

 

Los ciudadanos han de tomar conciencia de que para hacerle frente, las fuerzas armadas de los países occidentales deben aumentar su capacidad tanto de prevención de atentados como de reacción ante este tipo de ataques indiscriminados. Es cierto que en nuestro país, gracias a la eficaz labor de la Policía y la Guardia Civil, se han conseguido importantes logros en este terreno, pero al IS es necesario combatirlo más allá de nuestras fronteras. No hay que olvidar que España participa en 15 misiones en el extranjero aportando casi 3.000 efectivos militares. Pero precisamente por el protagonismo internacional alcanzado por nuestro Ejército, es más urgente que nunca aumentar la inversión para dotarlo de nuevos medios que garanticen su capacidad operativa.

 

Como el resto de su miembros, España se comprometió en la cumbre de la OTAN celebrada en septiembre de 2014 a elevar al 2% del PIB su gasto militar en una década. Porque un Ejército cada día más especializado en labores defensivas no puede descuidar la inversión en tecnología militar, en nuevos equipamientos ni en el aumento de efectivos que garanticen la rotación en las misiones exteriores. España dedica sólo un 0,9% del PIB a gastos militares, pero tiene razón María Dolores de Cospedal al recordar que invertir en defensa es también invertir en la seguridad de los ciudadanos y en las tareas encaminadas a mantener la estabilidad internacional. La paz no se consigue sin sacrificios y los nuevos retos globales van a requerir en el futuro inmediato un esfuerzo en defensa más equilibrado entre las potencia aliadas.

 

Hasta ahora, Europa se ha beneficiado de su colaboración con EEUU, pero los últimos acontecimientos internacionales han demostrado que son necesarios cada vez más recursos para garantizar las fronteras exteriores de la UE y defenderse de posibles agresiones. Es posible que la victoria de Donald Trump, por otra parte, traiga aparejada un recorte en los presupuestos militares.

 

El futuro presidente ya ha advertido que cada país debe contribuir proporcionalmente para procurarse su propia seguridad. Tras años de recortes motivados por la crisis económica, es razonable que el Gobierno aspire a encontrar una financiación sostenible de las Fuerzas Armadas, que necesariamente tendrá que ser consensuada con el resto de las fuerzas políticas.

 

El Ejército merece ser valorado como uno de los pilares fundamentales de la democracia y debe quedar al margen de las discrepancias ideológicas y de partido. Resulta inadmisible que existan aún líderes políticos con un discurso pretendidamente pacifista que sigan identificando a las Fuerzas Armadas constitucionales con las de un pasado que, además de lejano, quedó definitivamente abolido gracias al pacto de la Transición.

 

Seguir presentando al Ejército como enemigo de la libertad y la democracia no es sino una manifestación de prejuicios ideológicos y una expresión de demagogia política que pretende conseguir réditos electorales. Afortunadamente, la sociedad española no tiene ya esa percepción, dado que las funciones de un ejército moderno como el español son ante todo defensivas y las misiones que llevan a cabo nuestros soldados en el exterior son todas ellas de pacificación. La defensa y la seguridad son responsabilidad de todos y tendrían que quedar garantizadas por un pacto de Estado amplio.

Acceda para comentar como usuario Acceda para comentar como usuario
¡Deje su comentario!
Normas de Participación
Esta es la opinión de los lectores, no la nuestra.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
MadridPress • Términos de usoPolítica de PrivacidadMapa del sitio
© 2017 • Todos los derechos reservados
Powered by FolioePress