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Domingo, 8 de enero de 2017

La Grecia de Syriza genera cieneuristas

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Papel mojado, promesas rotas, desastre económico. El gobierno del Podemos griego, o sea Syriza, ha llevado a Grecia al hundimiento cuando su bestial ideario –contracorriente– pretendía sacar al país de la grave crisis que atraviesa. A estas alturas, no sólo no se ha recuperado sino que, por mencionar sólo algunas de las más tristes consecuencias, las pensiones se han recortado y hay salarios que han pasado de mileuristas en los años del boom a los cieneuristas de este recién iniciado 2017. Y todo esto con el amigo de los podemitas españoles en el poder.

[Img #55149]¿Ese era el ejemplo de gobierno listo y avispado que nos quieren traer a España? ¿El gobierno de la gente? ¿De qué gente? Algún supuesto líder incauto gritaba al mandatario griego aquello de: ¡espera que ya llegamos, espéranos!, o algo parecido. Pues menos mal que los españoles no se subieron al carro podemita, porque eso era, o es, su modelo: el del caos, previo calentamiento de la calle con diatribas vanas, catálogos de marketing político para que les voten y, una vez instalados en el poder, como se ve, peleas internas por ver quién manda más y no quién gobierna mejor. O sea, sueldo, sillón y poder para los elegidos. El desgobierno reina en los reinos populistas de Grecia o de España, tal para cual. Lástima que parte del PSOE se haya dejado embaucar por el podemismo y haya entrado en una senda de dislate interno, con psoes paralelos y radicales que pretenden ganar un puñado de votos a costa de descoser las heridas que intenta "coser" la Gestora socialista, según las palabras de la lideresa andaluza. El PSOE debe evitar más contagio, pero parece que la cosa durará unos meses (o quizá dos o tres años).

 

Pero volvamos a Grecia. Las noticias que vienen de las tierras helenas no son precisamente alentadoras. En efecto, hay miles de trabajadores que están trabajando por sueldos de cien euros. Y es que el Ejecutivo heleno se ha comportado como los antiguos vendedores de crecepelo. La economía no funciona con incongruencias y negando las evidencias. Las economías no crecen porque venga un presidente y decrete subidas de pensiones, de salarios, de sueldos mínimos. No le van a explicar eso ahora a Tsipras y a su exministro millonario vestido de armani, Varoufakis, el experto en teorías de juegos. El primero dirige o retuerce un país, sin tener en cuenta sus promesas fallidas y el segundo, cesado y desaparecido tras su órdago fallido a la Unión Europea. El juego no vale en la vida real.

 

Cuando una economía está mal sólo hay un camino: ajustarse el cinturón, cuadrar los ingresos y los gastos y afrontar un período de esfuerzo que los griegos habían comenzado a seguir hasta que llegó Syriza y dijo que no, que ese camino de la austeridad era malo y que había que gastar más (del dinero que no tenían), que no iban a pagar el dinero prestado (arriesgándose a no recibir más crédito) y que iban a subir las pensiones (con qué dinero si no lo tienen o si no lo manejan con cordura). El mandatario se presentó con un desafío: “Sustituiremos el rescate por el programa de Syriza desde los primeros días de nuestro gobierno, antes e independientemente del resultado de la negociación con la troika”.

 

"Este programa que busca curar nuestras heridas y reiniciar la economía será puesto en práctica", dijo. Eso fue todo, su declaración letal. Si han puesto en marcha su programa y el resultado es esto, apaga y adiós.

 

El plan de Syriza era tirar abajo las medidas de austeridad y subir el salario mínimo, las pensiones e incluso recuperar la paga extra de Navidad para los jubilados. Se acabó la austeridad, se acabó la troika. Con estas amantadas promesas llegó Alexis Tsipras al Gobierno el 26 de enero del 2015. Hoy habría que decir “se acabó Syriza”.

 

Los abrazos con los podemitas españoles también son historia. Bueno, también hubo coqueteos políticos entre el socialista radical Pedro Sánchez, exsecretario general del PSOE, y Alexis. Se daban consejos sobre cómo gobernar en España. Tsipras le decía que se aliara con Podemos para ser presidente. Menudos expertos.

 

En Grecia se han recortado brutalmente las pensiones, hubo colas para sacar dinero con corralitos, han subido los impuestos, ha aumentado el paro... y se ha llegado a salarios de cien euros.

 

Casi medio millón de personas trabaja por menos de 500 euros al mes y a ello se ha sumado este nuevo fenómeno, el de una generación de cieneuristas.

 

En una rueda de prensa celebrada durante su visita a Alemania, la ministra de Trabajo, Efi Ajtsioglu, informó que desde que Grecia firmó el primer rescate en 2010, el salario mínimo (586 euros brutos) ha caído un 22%, e incluso en un 32% para los menores de 25 años. O sea, el intervencionismo sin criterios no sólo no funciona, sino que puede ser incluso pernicioso.

 

Según datos del ministerio de Trabajo, unas 125.000 personas trabajan unas pocas horas al mes y cobran en torno a 100 euros mensuales. Las promesas falsas y la negación de la realidad de Syriza han hundido más al país. Las recetas helenopodemitas han sido un fracaso. Como para pedirles consejos o sacarlos de la chistera, eso los conejos.

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