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Miércoles, 28 de diciembre de 2016

Los españoles, analfabetos financieros

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Desde que la semana pasada el Tribunal de Justicia de la Unión Europea declarara abusiva la cláusula suelo de las hipotecas e instara a la devolución de lo cobrado desde la fecha de su inclusión en los distintos contratos no se ha hablado de otra cosa en el mundo económico.

 Todo el mundo ha dado su opinión y muchos se han puesto al frente de la manifestación, sobre todo los despachos de abogados, algunos por cierto, creados únicamente para este menester. Hay cientos de miles de posibles clientes y la ocasión la pintan calva.

 

El gobierno, por su parte, quiere que un código de buenas prácticas de adhesión voluntaria para las entidades financieras dirija las operaciones de atención y devolución de las cantidades cobradas indebidamente. Y, por supuesto, están las distintas entidades bancarias. Unas que parecen dispuestas a devolver más o menos rápidamente lo cobrado y otras que quieren ver más despacio los distintos casos. Lo que está claro es que el dinero habrá que devolverlo, aunque las reclamaciones deberán ser individuales.

 

Lo que muy pocos se atreven a comentar es que una vez más la ingeniería financiera con el sonoro silencio de los supervisores y el ya secular analfabetismo de los españoles va a lograr que se tape este agujero. Porque si se creen que los miles de millones que hay que devolver de las cláusulas suelo los van a pagar los bancos, es que no saben de qué va esto. Habrá nuevas comisiones y se encarecerán los tipos de interés de las nuevas hipotecas. Una vez más, todos los españoles pagarán. Y no es justo.

 

De una vez por todas se tendrá que imponer en este país la responsabilidad del que firma, en este caso, la inversión de su vida. Estos días los medios de comunicación han entrevistado a muchos afectados y la mayoría declaraba que no estaba atendiendo a lo que le leían, que se fió del bancario de turno o de un amigo. Y yo digo, oiga si para hacer la declaración fiscal busca a un profesional, para algún problema del alma a un psicólogo o a un cura, por qué se fía de cualquiera en una inversión que durará 20 o 30 años.

 

Creo que ya está bien de excusas. Primero fueron los sellos, luego los árboles, los paneles solares, las preferentes, las rumasas y ahora las cláusulas bancarias. Hay que empezar a educar financieramente a nuestros hijos y exigir responsabilidad a los adultos en sus inversiones. España no puede seguir siendo, también esto, diferente. Sencillamente, porque alguien lo paga.

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