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Sábado, 24 de diciembre de 2016

Un líder provisional

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2016 ha sido un "annus horribilis" para el PSOE. En la sede de Ferraz siguen a la greña incluso cuando les toca la lotería de Navidad.

Por culpa, en este caso, de cinco décimos regalados por un simpatizante a los trabajadores de la sede nacional y que llevaban el número que salió premiado con el Gordo pero no fueron repartidos entre todos ellos. Y, como es lógico, se armó el belén. No es más que una anécdota pero da idea de la mala racha que les persigue.

 

Por lo demás, el partido sigue tocado por la división y el mal ambiente generado por la salida de Pedro Sánchez de la secretaría general. Decía el poeta que quien sabe perder deja en el aire un perfume de elegancia y siembra la semilla de su retorno. No parece que sea el caso de Sánchez a juzgar por sus discursos en las dos últimas actuaciones públicas. Ahondar en los reproches que le distancian de la mayoría de los actuales dirigentes del partido no es el mejor recurso para restañar heridas. En la vida es muy importante saber perder. Casi tanto como saber ganar.

 

Quizá por eso Susana Díaz, la presidenta de Andalucía, pese a estar en boca de todos que sería la ganadora del pulso con Sánchez, se muestra cautelosa a la hora de postularse como candidata a dirigir al PSOE. En apariencia tiene el viento a favor, pero dado la fractura entre una parte de la militancia y los dirigentes del partido no las tiene todas consigo.

 

Quizá porque necesita el paso del tiempo para cerciorarse de que la gira de Pedro Sánchez por las agrupaciones no va a traducirse en cosecha de votos. Mientras tanto crece la impresión de que en el congreso del partido -que no se celebrará antes de junio-, quizá salga elegido un secretario general de transición. Esa fórmula quizá podría contribuir a restañar heridas normalizando la vida interna del PSOE. La ausencia de un líder reconocido con presencia en el Parlamento, sobre todo en el Congreso, merma la presencia mediática del partido. Componente hoy en día esencial en la comunicación política. De ahí se deriva la idea de que ese futuro secretario general saldría de las filas del actual Grupo Parlamentario. Patxi López, ex presidente del Congreso, podría ser el elegido.

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