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Miércoles, 14 de diciembre de 2016

Madrid y otras capitales

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Hay gestores municipales, alcaldes y concejales que quieren que en sus ciudades se respire mejor, que también quieren que haya más espacios verdes, que las aceras crezcan y que el tráfico desaparezca para que la buena gente pueda pasear, o incluso hacer la ciudad casi totalmente peatonal expulsando a los coches al extrarradio.

Así a bote pronto es difícil argumentar en contra. ¿Quién no quiere que desaparezca la contaminación o dejar de sufrir el tráfico infernal que se padece en cualquier gran ciudad? Pero lo que sobre el papel es muy loable tiene sus inconvenientes. Por ejemplo estos días Madrid se ha convertido en un auténtico caos a cuenta de que la alcaldesa Manuela Carmona y su equipo han decidido cerrar al tráfico la principal arteria de la ciudad, la Gran Vía y no solo eso, amenazan con que ese cierre sea permanente.

 

No se trata de cerrar una calle o dos, sino, insisto, nada menos que una de las principales arterias de la ciudad. Yo he pasado estos días por la Gran Vía, y salvo por la noche, la gente iba mayoritariamente por las aceras.

 

Verán, a mi me parece que el debate no puede caer en el maniqueísmo ni en el buenismo sino que debe afrontarse la realidad. Y la realidad es que vivimos en el siglo XXI y que en el siglo XXI hay coches, miles de personas tienen coche. Y las fábricas de coches dan trabajo a otras miles de personas de manera que si nuestros alcaldes deciden que todos debemos ir en transporte público, andando o en bicicleta más vale que digan de paso que hay que cerrar las fábricas de coches porque si uno no puede utilizar su coche ¿para que lo va a comprar?. Luego está esa manía de hacer ingeniería social dividiendo a los ciudadanos en buenos y malos. Buenos son los que utilizan transporte público y malos malísimos los que van en coche.

 

Tampoco piensan los regidores municipales en la gente, si, en la gente común que vive en el centro de las ciudades. Peatonalizar el centro tiene sus inconvenientes. Es estupendo para quienes van a pasear y una pesadilla para quienes viven en las zonas peatonales puesto que difícilmente pueden ir en coche a sus casas. Mamás con niños pequeños, personas mayores, enfermos.... personas en definitiva que pueden necesitar un coche y que no quieren o no pueden andar, ir en bici o darse una caminata hasta la parada del autobús.

 

A eso hay que añadir la suciedad que impera en las zonas peatonales sin olvidar a los músicos callejeros que se ganan la vida tocando sus instrumentos así como la de los paseantes ruidosos pero que terminen gastando la paciencia de los residentes. En las plazas y calles donde no hay tráfico suelen ser elegidas para actividades de todo tipo, que si el día de la música, el de los títeres, el de los porros, o el de San no se que... total que los vecinos tienen que soportar lo insoportable. Se lo que digo porque yo vivo en una plaza cerrada y aunque parezca increíble, desde que no hay tráfico no hay manera de pegar ojo.

 

En fin, que estos regidores municipales tienen loable sentido lúdico de la existencia como si todos los ciudadanos no tuviéramos nada más que hacer que pasear.

 

¡Ah! y otra mentirijilla con la que intentan convencernos es que ya son peatonales las zonas centro del resto de las ciudades de Europa. Pues va a ser que no. El centro de París no es peatonal, como no lo es el de Londres ni el de Berlín, ni el de Viena, otra cosa es que haya algunas calles peatonales... man non tropo... Y desde luego no me imagino a ningún alcalde de Nueva York proponiendo hacer peatonal la Quinta, la Sexta o la Séptima Avenidas de Manhatan...

 

El progreso es lo que tiene, ventajas e inconvenientes, y en el mundo del siglo XXI claro que hay que encontrar la manera de luchar contra la contaminación, por ejemplo con coches que no contaminen tanto, los eléctricos, y claro que tiene que haber espacios verdes y claro que tienen que haber lugares donde pasear pero sin que eso vaya en detrimento de los residentes de la zona centro de las ciudades, a las que la falta de tráfico las termina matando y convirtiéndolas en marginales.

 

Vaya por delante que yo voy andando a todas partes y que salvo excepciones no utilizo mi coche que duerme tranquilo en el garaje, pero eso no quita para que mire a mi alrededor y vea lo obvio: hacer peatonal la ciudad tiene más inconvenientes que ventajas. Pero eso si, permite hacer demagogia barata.

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