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Miércoles, 14 de diciembre de 2016

El objetivo básico debe ser continuar creando empleo

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Ha coincidido la publicación del último informe del FMI sobre España en el que alaba la "vigorosa generación de empleo" en nuestro país con la aprobación en el Congreso de una proposición no de ley para derogar la reforma laboral. Una reforma laboral que está en la base de la recuperación del empleo en los últimos años en España.

Por eso no podemos estar de acuerdo con la oposición y, en esta ocasión, hemos de dar la razón al Ejecutivo. Porque un país que en el peor de los momentos de la crisis llegó a superar el 25% de la población activa en paro lo que necesita por todos los medios es crear puestos de trabajo. Y la reforma laboral del PP lo está consiguiendo.

 

La economía española creó 525.100 empleos en 2015 y redujo el número de desempleados en 678.200 personas, según la Encuesta de Población Activa. En los nueve primeros meses de 2016, el número de parados ha bajado en 530.000 personas a la vez que el número de ocupados ha crecido en 478.000 trabajadores. Son cifras incontestables, como reconocen los economistas del FMI que han analizado la economía española en estas semanas.Lejos de volver atrás, el Fondo considera que hace falta "reducir el elevado desempleo estructural y de larga duración" y para ello pide una nueva reforma laboral para que los contratos indefinidos "sean más atractivos para los empleadores". Justo lo contrario de lo que aprobó ayer la oposición en el Congreso.

 

Es cierto que la nueva legislación ha rebajado derechos de los trabajadores. Ha reducido las indemnizaciones por despido, ha flexibilizado las condiciones para el mismo y prácticamente ha eliminado la función de los sindicatos -de las cúpulas sindicales, no tanto de los comités de empresa- en los procesos de negociación colectiva. Pero a cambio ha facilitado las posibilidades de acceso al mercado laboral a quienes antes les era muy difícil por la rigidez de nuestras relaciones de trabajo. Esa rigidez que hace que cuando llega una crisis fuerte el paro se dispare como en ningún otro país. Entre 2007 y 2012, el desempleo pasó en España del 7% al 25% de la población activa, mientras que en ese mismo periodo, en Francia subió del 7,9% al 10,3% y en Italia, del 6,2% al 10,6%.

 

Es cierto que también hay que considerar el modelo productivo de cada país y que en España la mayoría de los empleos que se destruyeron fueron en el sector de la construcción, pero también lo es que con la llegada de la recuperación, las empresas pueden ahora absorber muchos más puestos de trabajo, como se demuestra mes a mes.

 

Queda mucho por hacer en el mercado laboral español a medio y largo plazo. Como dice el FMI, hay que luchar contra el paro estructural y el de larga duración, y es imprescindible reducir el altísimo desempleo juvenil que todavía está por encima del 43%. El Gobierno debe contar con la oposición para poner en marcha nuevas medidas que faciliten la entrada, primero, y la reincorporación, si se pierde el empleo, al mundo laboral. Será imprescindible para ello cambiar de modelo productivo y adecuar el sistema educativo. Hacia ello deben mirar los políticos en vez de intentar terminar con una legislación que, con algunos fallos, está funcionando.

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