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Domingo, 11 de diciembre de 2016

La palanca del BCE

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Esta rara semana entre fiestas que ha vivido España ha estado marcada en el terreno económico por la reunión del BCE. La institución bancaria europea ha decidido seguir con el programa de compra de deuda pública y privada, aunque a partir de abril limitará las cantidades.

Los expertos se han mostrado muy preocupados por la burbuja de deuda creada en toda Europa y la posibilidad de que ésta estalle y nos explote en toda la cara. Ya no sería sólo el sistema bancario el que sufriría, sería el Sistema. El tsunami sería imparable. En todo caso, no adelantemos acontecimientos. Cierto que la decisión del BCE comunicada el jueves le ha sentado bien a las bolsas que necesitaban un aliciente para salir del letargo. El IBEX, por ejemplo, ha subido en los cinco días un 6,5 por ciento y lo ha logrado sobre todo por las subidas de los valores bancarios. Sin embargo, las primas de riesgo y los tipos de la deuda a 10 años, la de referencia, han subido. Incluso en Alemania.

 

El BCE sigue convencido de que su programa de compra masiva de deuda tiene que seguir para favorecer el crecimiento y el crédito, al tiempo que elevar la inflación, que es su misión principal: el control de los precios. No se han visto, no obstante, grandes beneficios tanto en crédito como en crecimiento económico. En España, por ejemplo, el efecto ha sido importante. Ha sido, de hecho, una de las palancas que han posibilitado a España obtener excelentes resultados, junto con el petróleo barato y las reformas del mercado de trabajo y del sistema financiero. El miedo es que sin esos estímulos, nuestra economía sufra más de lo debido y en cierto modo se ralentice el crecimiento.

 

Por todo ello, es muy importante para España continuar con las reformas. Hay que avanzar más en la reforma laboral, en el sistema público de pensiones, en el recorte del gasto ineficiente. Cierto que ahora para un gobierno en minoría las cosas son más complicadas. Hay que ceder. Pero, si ceder significa empeorar, no parece muy recomendable. Es fácil encontrar analistas convencidos de que el gobierno se va a plegar, ya lo ha hecho con el SMI o la subida de impuestos, y que sería peor que intentar en unas nuevas elecciones la formación de un gobierno más fuerte. Un ejecutivo que no estuviera al albur de los chantajes de unos y otros, que tienen la necesidad de contentar a los suyos, más que de pensar en el bien general.
 

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