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Martes, 6 de diciembre de 2016

Morir a referéndum

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Europa se va a matar a referéndum. Primero, Cameron y el Brexit, y luego, el italiano Renzi. Ellos se pegaron un tiro no en el pie, que tiene cura, sino en el mismísimo codillo y de rebote la bala le causó una fuerte hemorragia a Europa. O sea, a todos.

Del referéndum italiano en España hemos sabido poco tirando a nada. Que había uno, no se sabía muy bien de que, de cierta reforma constitucional que hacían, y que Renzi, el primer ministro, de la izquierda, se la jugaba. Y ya lo creo que se la ha jugado. Dimitido está aunque a lo mejor esperan para aceptarla. Por la cosa de limitar daños.

 

Porque los daños empiezan a ser graves y a afectar a muros y vigas maestras. Dicen que es el populismo, que es una manera de bautizar muy a lo europeo, a lo bobito y como de no molestar, lo que es algo de muy diferentes aristas, en cada nación con fauces diferentes pero que pone de manifiesto un creciente grado de insatisfacción y de cierto instinto de autodestrucción. Porque en ciertos momento uno acaba por pensar que los europeos lo que nos hemos vuelto es un poco bobos, un tanto niñatos muy consentidos, muy de hacer melindres y de querer quedar como lo más guay del mundo mundial, para lo que, amén de parecernos todo muy fatal y querer derribar el sistema, seguir chupando de la teta de un Estado de bienestar. O romper el plato, pero seguir comiendo tajadas. Pero, ojo, las tajadas, espolvoreadas de todo tipo de especies y colores para aliviar una especie de mala conciencia por el pecado original de ser europeos. O sea, haber alcanzado un nivel de libertad, democracia, progreso económico, cobertura social y capacidad de amparo que no se han conocido jamás en la historia de la humanidad y que no tienen ahora parangón en el mundo. Vamos que es por ello, exactamente, por la que las gentes de medio planeta ansían poder llegar y vivir aquí. Pero los europeos, pues eso, haciendo asquitos.

 

No se si el revolcón a Renzi ha sido populismo o simplemente, como en el caso de Cameron, por el otro lado ideológico, el haberse metido ellos solitos en un charco que perfectamente podían haber evitado. Pero ahí están los resultados. Que hacen temer cosas peores y sustos futuros.

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