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Lunes, 5 de diciembre de 2016

Cuba después de Fidel

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El fallecimiento de Fidel Castro ha coincidido en el tiempo con la llegada de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos que será efectiva el próximo mes de enero.

Si la ganadora hubiera sido Hillary Clinton, la hoja de ruta estaba trazada en un progresivo desmantelamiento de la maraña de leyes que han ido tejiendo el embargo de Estados Unidos contra Cuba. Algunas restricciones se han desmontado en los últimos meses. Quedan muchas limitaciones pendientes.

 

Las primeras declaraciones de Trump no vaticinan ese camino. El nuevo presidente condiciona los acuerdos logrados a nuevas exigencias para favorecer a los ciudadanos norteamericanos y para institucionalizar una democracia formal en Cuba.

 

Raúl Castro puso límite a su mandato como presidente de la República en el año 2018. Oficialmente, el número dos del régimen es Miguel Díaz-Canel. Un hombre joven en un universo de ancianos. Su perfil es bajo. Probablemente como condición tácita de supervivencia en un escenario que no admite gente bajo el foco. Pero no está nada claro que él sea el sucesor formal de Raúl Castro.

 

La sociedad cubana se ha ido transformando lentamente en los últimos años con aperturas limitadas a la economía privada, sobre todo en el sector servicios. Ha nacido una incipiente clase media que también está expectante a nuevos cambios en la legislación económica y laboral.

 

Pero todo puede frenarse si renace la hostilidad de la nueva administración de Donald Trump. En contra de esta posibilidad están los lobbys empresariales y políticos norteamericanos que tienen intereses en el desarrollo económico en Cuba.

 

Una cosas es lo que ha dicho y todavía dice el nuevo presidente norteamericano y otra lo que la realidad le va a dictar.

 

Una vez enterrado el líder histórico de la revolución cubana, la vida va a continuar en Cuba. Es muy pronto para establecer pronósticos. Pero es posible que Raúl Castro se proponga transformaciones importantes que no se atrevió a hacer en vida de su hermano. Aunque haya sido por respeto a su figura histórica. Estaremos pendientes.

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