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Viernes, 18 de noviembre de 2016

Dinero para pobres

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La historia del DINERO comienza hace unos 2700 años, cuando se acuñan las primeras monedas. Doscientos años después, en Mesopotamia, se emplean metales preciosos, puede que para disipar las desconfianzas, y, desde entonces, los cambios más importantes fueron la sustitución del metal por el papel, y el establecimiento de un valor variable, según cotizaciones controladas o basadas en las reservas de oro.

Es decir, que en veintisiete siglos el cambio del trueque por el dinero apenas ha experimentado grandes variaciones hasta que ya, a principios del siglo XXI, una mujer pionera en ocurrencias, doña Ada Colau, siendo alcaldesa de Barcelona, anunció el propósito de crear una moneda para pobres, revolucionaria idea cuyo alcance nadie se atreve a vaticinar, pero que indudablemente abre perspectivas insólitas y quién sabe si un cambio tan profundo en la Economía, que puede que signifique un antes y un después.

 

Es curioso, y de un mérito indudable, que una persona que no logró licenciarse en Filosofía y Letras, seguramente debido a intereses por otros asuntos, no a falta de inteligencia, haya descubierto una perspectiva nueva en el campo de la Economía, materia muy alejada de su formación, aunque ya Aristóteles filosofó sobre la significación simbólica del dinero.

 

No puedo evitar la excitación que me produce la aparición del dinero para pobres, que puede que reclame dineros específicos, por ejemplo, dinero para disminuidos físicos o psíquicos, y ya, debido a la fiebre de nacionalismos, la inminente aparición de un dinero catalán, un dinero vasco y ya, apurando el camino, el dinero del cantón de Cartagena, cosa poco novedosa porque sucedió en algunos lugares, durante nuestra desgraciada guerra civil.

 

Los periodistas, a base de usar con frecuencia el término, hemos desprestigiado lo de "momento histórico", pero puede que con la frivolidad que nos caracteriza no hayamos prestado suficiente atención a la brillante e insólita idea de esta mujer, de esta pionera, seguramente hoy herida, por el escaso eco que su gran invento ha tenido en los ambientes internacionales.

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