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Domingo, 6 de noviembre de 2016

El caballo del PP

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Como un mantra, dirigentes populares, nuevos y viejos ministros y medios afines, repiten estos días el argumentario de que no se cambia de caballo a mitad de carrera para justificar el continuismo del nuevo gabinete.

Lo que nadie menciona es el "apaño" de Rajoy para equilibrar fuerzas en el PP, para mantener contentas a sus "chicas" y para mostrar una representación territorial, aun a costa de sacrificar a sus más fieles como Moragas.

 

Cabe preguntarse si con una mayoría de ciento treinta y siete escaños es este Gobierno, hecho al servicio de su partido y de sus leales, el apropiado para llevar adelante una legislatura donde los apoyos son imprescindibles para sacar adelante el más inocuo proyecto de Ley. Como si no hubiera entendido nada de un año de interinidad, Rajoy sigue actuando en torno a los intereses del Partido Popular, sus pugnas internas y la obediencia debida a Moncloa.

 

Las declaraciones de ayer de María Dolores de Cospedal, asegurando que no piensa renunciar a la secretaría general del PP, justo tras la toma de posesión de su cartera de ministra de Defensa, dan cuenta de cómo los equilibrios de poder son más importantes que la labor que les ha sido confiada. Los prolegómenos de la foto institucional del nuevo gabinete en las escaleras de Moncloa eran el retrato psicológico de la pelea por una sucesión que Rajoy no contempla.

 

El ministro Catalá codo con codo con Soraya Saénz de Santamaría. Cospedal en primera fila, en el mismo rango que la vicepresidenta, pero en el otro extremo del escalón. Zoido mirando con arrobamiento a Rajoy. Montoro y Guindos lo más lejos posible. Nadal buscando su sitio sin preguntar a nadie.

 

Otra de las ideas de fuerza que quiso trasmitirse ayer es la actitud de dialogo y amabilidad. Por eso, como portavoz del Gobierno se ha colocado a Méndez de Vigo, un hombre exquisito en las formas pero que no ha conseguido, hasta ahora, templar la batalla de padres y docentes contra una LOMCE contestada en la calle, en las autonomías y en los centros escolares. Pactar no solo consiste en actuar con simpatía y buena educación, hay que aceptar los argumentos del contrario y llegar a acuerdos cediendo. Y esto último: lo de ceder, es lo que no tienen tan claro.

 

Se puede llegar al Gobierno si la oposición se abstiene pero no se puede gobernar en minoría creyendo que mantienes el rodillo parlamentario. Cuanto antes se percaten mejor. Una cosa es que a la oposición no le interesen unas nuevas elecciones y otra distinta es que traguen con todo y pierdan hasta la capacidad de acudir a las urnas.

 

Más que quejarse amargamente de la continuidad del nuevo Gobierno, tanto el PSOE como Ciudadanos, tienen la oportunidad de demostrar que son la oposición y que van a devolver a los españoles lo que la crisis y las políticas del PP les birlaron. Que los recortes impuestos por Bruselas no caigan sobre las espaldas de los mismos y que en este país se puede conseguir una ley de Educación laica, sin sesgo ideológico y de calidad. Entre otras cosas.

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