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Martes, 4 de octubre de 2016

132 veces NO

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Siete derrotas en las urnas después, históricas todas y en tiempo récord y tras dejar descuartizado y en demolición a su propio partido, 132 noes cesaron a Don NO. Porque lo de Ferraz fue cese en toda regla y nada tuvo de dimisión. Las once horas de agonía no fueron sino un intento torticero, utilizando todas las artimañas, para no votar, o para intentar una votación amañada, que eso ya fue lo peor.

Quería Sánchez, y en buena parte lo ha conseguido entre los suyos, hacer creer que se votaba contra Rajoy, pero se votaba sobre él y su descabellado intento de un gobierno, no alternativo, como pretendía camuflar, sino destructivo, con Podemos, que bueno, y separatistas que nadie en su sano juicio, Icetas y Armengoles genuflexos ante el nacionalismo aparte, podía tolerar pero que era el plan que Pedro, para conseguir llegar a su obsesivo objetivo: su ansiada Moncloa, les quería imponer con hechos consumados. Eso fue lo que anunció el lunes de su semana de pasión, lo que desbordó ya el vaso e hizo colapsar la presa de contención. Y toda el agua se derramó.

 

Pedro Sánchez estaba en realidad "cesado" cuando mas de la mitad de la ejecutiva le abandonó el miércoles y supo que estaba en minoría nada más constituirse el Comité Federal porque hasta César Luena es capaz de contar y los críticos con el viento a favor aunque no contarán con los votos de los 17 dimisionarios. Las 129 firmas recogidas rápidamente para una moción de censura, que también se impidió votar, ya eran mayoría absoluta en el conclave tras el penoso intento de pucherazo, con urna oculta, sin censo y sin mesa de control. Esa fue la peor vergüenza en una jornada vergonzosa en todo desde su misma entrada con una exaltada y sectaria "militancia", mas bien recuerda a la "patota" peronista argentina. Socialistas, con algunos podemitas infiltrados, insultando a otros socialistas, gritándoles fascistas, persiguiéndolos por las aceras y señalando a Felipe González como "chivato y golpista" son la mejor foto de la peor y verdadera herencia que el sanchismo, aunque no solo suya e incluso, y para muchos, retrasable al zapaterismo, deja a un partido envuelto en las llamas de la lucha fratricida y desangrándose a chorros electoralmente y sin que nadie tapone sino que agrande la hemorragia de votos.

 

El paisaje después de la batalla es para el PSOE desolador. Necesita enterrar a sus muertos, y algunos están ya pensando en resurrección y venganza, curar a sus muy malheridos referentes, de esto no ha salido nadie sin una cornada con cuatro trayectorias como poco, e intentar volver a levantarse entre las ruinas. Necesita tiempo. Ahora nadie más que ellos necesitan. Nadie menos que los socialistas pueden acudir ahora a las urnas. A nadie más que a ellos es ahora a quienes les interesa que haya gobierno para intentar curarse y renacer en la oposición.

 

Y he aquí que el dilema dado la vuelta como un calcetín. Ahora viene a resultar que es al PP a quien más le convendría ir a votar de nuevo en diciembre. Pero España, como ayer y como anteayer, necesita un gobierno. ¡Ya basta, por favor!

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