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Domingo, 4 de septiembre de 2016

Vuelta a empezar

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Tras el fracaso de Mariano Rajoy en la segunda votación de investidura, como era de esperar, volvemos a la casilla de salida de hace doscientos cincuenta y seis días, los que este país lleva sin Gobierno.

Pese a la falta de interés de una votación, cuyo resultado se sabía de antemano, algo pareció moverse en los escaños del hemiciclo. Albert Rivera, de una forma sutil, pero que indignó a los populares, sugirió que estos deberían buscar otro candidato con posibilidad de lograr el consenso. No dijo claramente que se fuera Mariano pero se le entendió perfectamente.

 

Pese a que los socialistas han asegurado que su "no" es al Partido Popular y a sus políticas no cabe duda que el cambio de cabeza de cartel les dificultaría otra negativa tan rotunda. Otro candidato podría hacer la oferta de acuerdo programático que Rajoy no ha hecho desde diciembre pasado. Podría ofrecer una negociación sobre la reforma de las leyes básicas que necesita este país y que, por primera vez en democracia, se votarían con consenso. Por ejemplo, una nueva y definitiva ley de Educación.

 

El rostro serio y apesadumbrado del presidente en funciones reflejo, perfectamente, las dificultades casi insalvables de su candidatura. Porque además Pedro Sánchez aprovechó la tribuna de oradores para hablar de "altura de miras" a la oposición de centro izquierda del Congreso para lograr juntos desatascar la situación sin obligar a los españoles a volver a las urnas.

 

Es decir, expresó lo que venía negando desde junio con el argumento de que era el tiempo de Rajoy: que pretende reeditar un acuerdo con Podemos y Ciudadanos. Volver a intentar lo que no consiguió en marzo.

 

Tras su batacazo electoral y pese a que en esta fallida sesión de investidura Pablo Iglesias se ha dejado en la guantera los numeritos teatrales y los besos en los morros, no ha desaprovechado el debate y en la dureza de su tono con Rajoy se adivinaba el intento por encabezar la oposición. Aun así parece más flexible ante una posible negociación con el PSOE. Posiblemente sabe que la repetición electoral en Navidad puede dejar sus fuerzas aún más mermadas.

 

Queda por ver también cuantos barones socialistas, que hasta ahora han guardado un prudente silencio, que ni siquiera han reclamado la convocatoria de un comité federal, están dispuestos a volver a empezar con el juego de exigencias de Podemos. A la espera de los resultados del PSOE en Galicia y el País Vasco, que indicaran el apoyo al "no es no", es difícil que se mueva pacto alguno.

 

Por lo menos se ha despejado la incógnita sobre la alternativa que pretende Sánchez.

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