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Viernes, 26 de agosto de 2016

Otegi, estrella y 'mártir'

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Como era evidente, la Justicia ha impedido al dirigente de EH-Bildu, Arnaldo Otegi, encabezar la lista de la coalición abertzale por Guipuzkoa.

La Junta Electoral Provincial ha sido quien ha comunicado la decisión, basada en la sentencia de la Audiencia Nacional que inhabilitó a Otegi para ocupar ningún cargo público hasta febrero de 2021.

 

Pese a que sus abogados ya han anunciado la presentación de cuanto recurso sea necesario hasta llegar al Constitucional, parece complicado que el alto tribunal desestime una sentencia judicial ratificada por el Tribunal Supremo. Ya se recurrió su petición de excarcelación, con el alegato de haber cumplido las tres cuartas partes de su condena, y se desestimó su recurso de amparo en julio de 2014.

 

Por lo que Bildu deberá buscar otro candidato que, sin la menor duda, se convertirá en un hombre de paja, dado que su campaña se basará en la figura de un Otegi convertido en "mártir" por la Justicia Española. Escenario este que menos deseaba el gobierno Vasco y su lehendakari Urkullu, y con razón, viendo la reacción "interesada" del líder de Podemos y de otros partidos independentistas como ERC y la antigua Convergencia de Artur Mas. Los enfrentamientos con los tribunales de "Madrid" han dado siempre muy buenos resultados electorales a las distintas siglas secesionistas.

 

La estrategia de presentar a Otegi como cabeza de lista estaba perfectamente calculada desde que saliera de la cárcel en marzo pasado. Era el alma electoral idónea para restar votos a la candidatura de Podemos que les había superado ampliamente en intención de voto. Prueba de ello es la primera reacción de la formación abertzale declarando que solo los vascos deciden quiénes son sus candidatos.

 

Por otro lado, los conflictos internos entre las Mareas y Podemos, escenificados con mayor crudeza en las listas gallegas, así como las propias peleas internas de la formación morada, pueden hacer que mucho voto joven vuelva a las listas de Bildu. Ya se sabe que las guerras intestinas suelen tener un alto coste electoral.

 

Urkullu no quería un "mártir" en campaña y apoyó sin ambages el derecho de Otegui a presentarse. Temía que, pese a su buena gestión económica en los tiempos convulsos de la crisis, que le habían proporcionado una alta valoración de los votantes, sirviera para asegurar una cómoda mayoría. Pero en Euskadi, como en el resto del Estado, el voto de los menores de treinta años es una papeleta de castigo.

 

Y eso que la sociedad vasca es la menos maltratada en el recorte de derechos sociales y sus tasas de paro están entre las más bajas del Estado.

 

Mientras, los estrategas electorales del PP, que ya dan por perdida la investidura de la semana próxima, estudian con lupa la campaña vasca; un mal resultado del PNV podría obligar a este partido a intercambiar apoyos con Rajoy.

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