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Sábado, 16 de abril de 2016

¿Quién va a pagar la monumental deuda de España?

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Mientras las Comunidades Autónomas de España reclaman más y más dinero para mantener, dicen, el Estado de Bienestar –el que nos queramos dar, desde luego, pero pagando con dinero prestado– este país se endeuda ese más y más. Y que lo paguen los que vienen detrás.

[Img #47135]Y el último, que arree, si no es esta generación, que sea la próxima la que pague las rondas de cañas que nos estamos tomando a coste de pago futuro, o sea, que la abonen la de los descendientes de los españolitos de hoy cegados por la insensatez y el discurso superguay de los políticos manirrotos de hoy día, que son, prácticamente, todos –y todas, no me vayan a decir que excluyo a alguien–.

 

Lo mejor, para no ver la realidad de lo que está pasando, es esconder la cabeza como la avestruz. Oh no! Endeudarse por causas políticas no es un problema. Sobre todo si lo vestimos de bienestar ¿Ah, No? ¿No es un problema? ¿Por qué vino la crisis, la fatal destrucción que hundió la economía española? Acaso fue precisamente esa bolsa de endeudamiento enloquecido que provocaron los bancos, con préstamos abusivos, excesivos y en los que picaron los incrédulos ciudadanos de a pie, eran los años del boom, y nadie creía que esto podía hundirse. El Gobierno no reaccionó. La crisis se ocultó. Y vino el batacazo. La gente, como dicen, algunos que predican la misma farsa, empezó a perder sus empleos y a no poder pagar sus deudas. El efecto dominó fue brutal.

 

España pasó del enriquecimiento glorioso a la crisis actual de la que supuestamente está saliendo a gatas. Sin embargo, me da que si no controlamos el gasto público puede volver a ocurrir lo mismo. Pero, parece que no queremos verlo. Con la deuda que tiene España y el déficit que acumula, lo normal es intentar controlar el gasto, ajustarnos el cinturón en lo elemental y no seguir disparando con pólvora del rey.

 

 Pero, hete aquí que ni al presidente de Castilla y León, ni a la presidenta de Andalucía, ni al presidente de la Comunidad Valenciana, ni al de Aragón, ni mucho menos al de la Generalitat de Cataluña les interesa eso, porque sus votantes les pueden castigar.

 

Es evidente que nos importa un pimiento si el Estado debe cada vez más dinero y si este montante crece hasta niveles impagables porque, válgame ¡por Tutatis!, ¡el cielo se nos cae encima!, que la deuda del conjunto de las Administraciones Públicas se eleva ya a 1,081 billones ¡Y nos da igual! Los políticos mantienen sus altos sueldos y el dinero público sigue cayendo del cielo como el maná. Es fácil subirse salarios en las comunidades con déficit y reclamar que alguien de fuera pague eso.

 

Mas, no hay que preocuparse, claro, hasta puede que llegue otro descalabro, otra hostia, con perdón, y volvamos a culpar de nuestros males a Alemania.

 

Decir que disfrutamos, pese a todo, de un Estado de Bienestar envidiable puede parecer una osadía cuando España sigue inmersa en medio de una grave crisis, pero todo depende de con qué o quiénes queramos compararnos.

 

Pero, España tiene uno de los sistemas de Sanidad y de atención al paciente más adelantados del mundo. Y si no se lo creen, pues crucen los pirineos, el charco oceánico o el estrecho gibraltareño y vayan a que les atiendan en cualquier otro país.

 

En cuanto a las pensiones. Es mejor no hacer número a futuro. Porque, matemáticamente, tampoco van a cuadrar si no se hace una reforma estructural de todo. Pero eso tampoco importa. Los nuevos y jóvenes políticos, insuficientemente preparados, pero suficientemente demagogos reclaman más gasto público. Ellos en sus sillones de diputados ya tienen la vida resuelta a poco que pasen unos añitos en el caliente escaño.

 

La ciudadanía de a pie puede seguir alimentando con sus votos a los partidos que prometen el paraíso, con los votos equivocados, porque se ha visto que son incapaces de defender lo público por su ideología sectaria, progre, pija, corrupta o incorrupta. Después de varios años de crisis, todos quieren gastar más, sin analizar, ni ver, de dónde sale el dinero para pagar más. Si el derroche no sale de los impuestos de los españoles, desde luego que no va a salir del bolsillo de los franceses. Y alguien tendrá que pagar la deuda inmensa, porque lo que no es normal es que siga creciendo y creciendo.

 

 Leo que algunas comunidades confían en que Bruselas alivie la senda del déficit de España y que el Gobierno, a su vez, comparta el nuevo margen con las comunidades autónomas, porque ellas prestan "servicios muy importantes". Sí. Y Francia, también. Y Noruega. Y Grecia también tiene que prestar servicios muy importantes y está en el caos. Y no digamos Venezuela, un país rico ahora devastado, destruido por gobiernos que decían que querían sacar a los pobres de la pobreza.

 

   "La línea roja es seguir prestando servicios de calidad", dicen los políticos españoles. Pues sí, calidad sí, pero con cabeza y racionalización de los métodos, porque a costa de endeudamiento excesivo, el resultado es que si no se paga te vas a la quiebra. Hay que tener flexibilidad para pagar las deudas, pero también conviene no endeudarse a ciegas.

 

Fundación BBVA avisa a España que el gasto de las administraciones públicas puede llegar a resultar "financieramente insostenible". Es fácil arriesgar y hacer políticas alocadas con dinero que no es propio.

 

Félix Rosado - Madridpress

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1 Comentario
Fecha: Domingo, 17 de abril de 2016 a las 13:02
NarcisoSN
Pero nos da igual, miramos a otro lado porque a politicos, medios de comunicación, ciudadanos nos da igual.

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